Los chicos estaban con Garcilaso y en breve llegarían al Lazarillo.
La siguiente jornada acudí con mis alforjas repletas. Me presenté nada menos que con el LaZarillo y ya de paso, sólo por probar el efecto, con la antología 'Zombies' de John Joseph Adams y con guerra mundial Z de Mel Brooks. Quizá crean que exagero, pero yo los veo por doquier.
Cuando me planté frente a la puerta descubrí a la titular dentro y, créanme, durante un instante estuve tentado de derribar la puerta cual zombie y, entre gimoteos balbuceantes, chillar
'Yo he venido aquí a hablar de mi libro'.

Por cierto, como ya dije en otros lares, al hilo de recomendaciones de libros:
Ya es hora de que los chavales sepan que
'hay mucho hideputa suelto, de ultratumba y de más acá'