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sábado, 19 de enero de 2013

No confíes en los Hugo

Del premiadísimo Mike Resnick había leído 'Santiago un mito del futuro lejano', del que no guardo mucho recuerdo, ni siquiera recordaba el nombre de su autor.Acabo ahora de leer - tras haberlo visto glosado, quizá en microsiervos - en una tarde anodina de sábado 'Motín' de la serie Star Ship.



Compararlo como he visto en la contraportada con la saga Vorkosigan de la genial Lois McMaster Bujold es un delito.
Se habla de Space Opera, pero yo creo que este libro no entra en la categoría de ciencia- ficción. No porque no trate de explicar o justificar científicamente las tecnologías usadas, es que ni siquiera he visto un intento de algo mucho más interesante y característico de la ciencia-ficción : No he visto una exploración de las consecuencias de las tecnologías o de cambios previsibles en nosotros como humanos o como sociedades por su uso,o meramente por el paso del tiempo o cambios ecológicos. Páginas pobladas por diversas razas extraterrestres, en las que nunca se muestra interés en saber a qué se deben sus características físicas, sus planetas o los seres con los que coevolucionaron tales quimeras.
En el fondo no es tan distinta de una  novela bélica de tanques  que se mueven ¡oh maravilla! a miles de veces la velocidad de la luz : movimientos de tropas, aprovisionamiento, peleas jerárquicas ... aderezadas con una serie de repeticiones sobre el tema de un vaquero montado en una nave espacial. Alguien cuyas decisiones son siempre correctas y puede doblegar la cadena de mando a voluntad con frases ingeniosas, aguda inteligencia y liderazgo.
Se lee rápido y la trama engancha, para una tarde en que no tengas nada, pero nada que hacer. Es más no se lo compren que lo presto... de hecho con plazo de devolución laxo.
Lo dicho no confíen necesariamente en los premios Hugo que pueda haberse llevado un autor... ya puestos tampoco confíen necesariamente en el criterio de un bloguero anónimo. ;)

viernes, 22 de julio de 2011

CASTIGO ESTIVAL, primera parte : Unfinished sagas

Una de las ventajas del verano podría ser buscar los libros continuación de todos los que lees durante el resto del año.Completar sagas o series puede ser un verdadero gozo o castigo, según se mire.

En unos casos 'por culpa' de los autores.Por ejemplo, los aficionados a Javier Negrete llevamos esperando años la continuación de la saga de Tramórea y ahora tiene recién salidos los dos últimos de la serie, casi consecutivos -amén del primero de la nueva y prometedora 'Alejandro Magno y las águilas de Roma'- . De hecho, hace un resumen argumental en el último número El corazón de Tramórea .Llevaba cuatro años esperando, desde el chispazo conque leí El espíritu del mago, la segunda parte de la serie. Curiosamente empecé la serie por el segundo y no he leído el primero de los libros.
El paradigma de este obrar maligno - es un decir - es George RR martin con canción de fuego y hielo. En este caso no he sido afectado por el retraso desde el lejano 2005, cuando salió la cuarta parte, Festín de cuervos, pues acabo de terminarlo hace un par de meses y ya sale la quinta parte. Pero imagino el calvario de sus fieles.
Muy a mano viene la silente -es que estoy de un locuaz - Lois Mcmaster Bujold : La saga de Miles Vorkosigan, un enano que podría ganar a Tyrion por una mano. Ahora, tras 15 años de silencio, y de éxito de público y crítica, según la contraportada, sale Criopolis, la continuación.
Ya la tengo en mi escritorio. He sufrido, lo confieso.

A veces es el propio lector el que se mete en berenjenales

Empezar a leer la serie de jeeves de Wodehouse, sólo deja una salida ¡leerlos todos!. Es un no parar de reír.El caso es que no son libros que se encuentren todos los días en la librería. El inimitable jeeves (dos veces), Gracias jeeves, De acuerdo jeeves, y El código de los wooster figuran entre los que tengo y he terminado.El hecho de tener dos veces uno de los libros proviene de la idea de la editorial Anagrama de publicarlos en un formato ómnibus, agrupando varios libros (por favor continúen, es fantástico para nuestro esforzado bolsillo).Como pueden imaginar, un problema con dos vertientes ya sea por aprovisionamiento de las estanterías o bien agotamiento de los músculos faciales.

Aficionarse a una serie o a un autor puede ser también un perjudicial para la paciencia.

Esperar cada año uno nuevo de Terry Pratchett y su Mundodisco: Dioses menores, El segador,Fausto Eric, El color de la magia (corre a comprarlo a tu librería más cercana si no lo tienes,sólo 1,90 E) están en mis sótanos librescos y son sólo una mínima parte de la ingente producción del genial y divertido autor. Poco menos prolijos son Preston & Child :con Los asesinatos de Manhattan,Más allá del hielo,El libro de los muertos,La ciudad sagrada,Nivel 5, El círculo oscuro,Cemetery dance en las estanterías, no tengo ningún porcentaje aceptable garantizado. Cada año sacan alguno más con las aventuras del agente Pendergast.

Otro fallo del lector, leer series sólo porque caíste -nunca mejor dicho - en el primero :

El ejemplo dramático para mí es Dune, fue leer el primero, alabarlo en el lugar adecuado y en el momento oportuno(sic) y me dejaron en reyes todas las continuaciones. Tras intentar leerlas, con gesto de enfado y regusto desagradable, las regalé. Insólito. Temo que Brandon sanderson con los nacidos de la bruma - me falta por leer el tercero y último, espero - va por idéntico camino.Sven Hassel y sus chicos en la IIWW: Monte Cassino, Los vi morir, El batallón de castigo, La legión de los condenados, El comisario, Gestapo. Mientras Inédita los siga sacando y los encuentre al azar en librerías, los iré comprando (cuando compre el próximo no las tengo todas conmigo para no repetir con alguno ya en mi poder,son tan parecidos que no recuerdo ni los títulos)

Por último, comprar por el prestigio de tener muchos libros y por el hecho libresco en sí (por gula, vaya):

De Jesús Mosterín y su serie para Alianza sobre la historia del pensamiento no he leído ninguno, pero confío en el maestro : El pensamiento arcaico, la Hélade, India, Los judíos, Los cristianos.

Otro gran maestro al que debo excusas por abandono, Patrick o'Brian : sólo he leído el primero de la saga de Aubrey y Maturin, tengo esperándome para leer casi todo el resto.Los números 2,3,4,5,6,6,7,9,10,11,16,17,19 de Harper Collins en inglés, comprados a un librero singular y I,IV,V,X,XII de Edhasa en castellano.

Comenzaba aseverando algo sobre castigos o gozos. ¿Sólo he hablado de los primero? será porque queda bien lamentarse siempre leer sagas es siempre un gozo y sería repetirme constantemente.

Aunque, pensándolo bien y llegados a este punto..., podría escribir una pequeña continuación -nada serio vamos - sobre sagas y series.
Seguro que colmaría la paciencia de más de uno.

lunes, 2 de julio de 2007

Nostalgia del año que termina

¿Termina el año?,
¿Nostalgia?,
¿De qué estás hablando?,
¿Hay alguien ahí?,
¿Puedes terminar un párrafo antes del salto de línea?

Vale, vale, me explico.

Los que tomamos vacaciones con el fin del periodo lectivo, como los profes, y lo retomamos en septiembre tenemos en este momento del año una curiosa sensación de melancolía -vale, vale también alegría inusitada por el periodo vacacional, fiebre de rebajas, necesidad de tener un tono moreno de piel fulgurante, etc...-

Melancolía por los compañeros que posiblemente dejas atrás para incorporarte a un nuevo, quizá desconocido, centro.

Añoranza de las miradas de comprensión cuando tus alumnos sienten ese ¡eureka! con algo nuevo y que a ti también te fascinó, de la sensación de descubrirles nuevos horizontes y compartir la vista de esa tierra prometida.
De conocerlos mientras crecen y descubrirte en ellos, alegoría de un eterno crecimiento, el del conocimiento compartido de nuestra especie.

Parafraseando las palabras que A. Clarke pone en boca de uno de sus personajes 'eso es lo que importa: amor y conocimiento'.

Uno desearía creer que realmente no existe tal distinción : amor y conocimiento son uno en muchos sentidos.


Ya sé : lo que haré es recetarme un alivio para los pesares nostálgicos.

¿Adivinan?

Efectivamente, un libro, o mejor..., varios.

En este caso de una misma autora : Lois McMaster Bujold.

Sus libros los he tomado desde el verano anterior como alegre entremés de esos primeros días de desorientación nostálgica con el cambio de actividad - es decir pasar de madrugar a trasnochar y de trabajar a gansear -

Son alegres, vivaces, irónicos, llenos de diálogos chispeantes, sin argumentos pretenciosos y pseudofilosóficos que rondan peligrosamente sobre algunas obras de ciencia ficción. Contienen, por ejemplo, una innumerable cantidad de situaciones que parecen sacadas de la vida cotidiana aunque acontezcan cerca de un nudo de comunicaciones interplanetaria.

El personaje principal, el impagable Miles Vorkosigan, lleno de defectos - en este caso físicos - y aún así admirable, vive una sucesión de aventuras llenas de detalles sustanciosos, de destellos de conversaciones con palabras cargadas de significado, de esas que, cual si un duelo se tratase, nunca puedes abandonar sin salir lleno de blancos si no andas presto.

Situaciones humillantes para otros - que recuerdan a veces a la crueldad que sufrimos en nuestros años escolares por los mayores/más guapos/más populares - son salvadas por la inteligencia y el arrojo del amigo Miles.

Misiones casi imposibles que nadie le ha encargado son arrostradas con éxito y finalizadas de tal manera que sus superiores (los mayores, siguiendo con la comparación de los años escolares) no tienen más remedio que felicitarlo entre dientes por sus ingeniosas soluciones.

Quizá todos soñamos ser un Miles, aunque algo más guapos, claro.