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martes, 3 de septiembre de 2013

The lost continent : las pequeñas cosas de los USA

Acabo de terminar 'The lost continent: travels in Small town America'
Como cualquier libro de su autor Bill Bryson,  al que descubrí con 'viaje a las antípodas', libro de viajes por Australia, está lleno de vida, de humor y de reflexiones que como un poso van creando una idea general sobre los lugares y la idiosincrasia de los lugareños. Este libro narra los viajes del autor en el viejo Chevy de sus padres justo al final de la década de los ochenta, con R. Reagan en el poder en los Estados Unidos. Me ha recordado algo que decía Guillermo Fesser en 'A 100 millas de Manhattan' sabemos lo que los americanos nos cuentan de ellos mismos a través de cine y noticias, pero no tenemos idea - los que no somos viajados - de su día a día y de las colosales dimensiones naturales del país donde viven (y menos, añado, un isleño como yo). Además cuando uno habla de sí mismo lo hace de lo notorio, las grandes ciudades, los paisajes más impresionantes, los crímenes más terribles, los errores que nos marcaron; pero no de carreteras secundarias,  pequeños rincones y las manías que nos caracterizan. Esto y más vas a encontrar en el libro de Bryson. Hay también dosis de mala leche y una fecunda labia para describir ese espacio interior imaginativo, tan imbricado con la realidad y tan absolutamente distanciado a veces. como cuando añade diálogos hilarantes que solo a posteriori reconocemos producto de su imaginación. Oculto tras muchas pequeñas críticas hay un amor por esos inabarcables espacios abiertos, la naturaleza indomable y esa historia común sumergida a veces por el afán de ganar dinero arrasando edificios victorianos de significación histórica o simplemente bellos rincones para ganar más dinero con cadenas de hamburgueserías y centros comerciales todos iguales unos a otros.


La inmensidad del territorio


"Vengo de 'Des Moines' , alguien tenía que venir de allí"
Un ejemplo de que la traducción literal no capta toda la idea - y menos la humorística -


lunes, 2 de septiembre de 2013

Pequeñas desastres librescos

Prometía algunas anécdotas sobre los libros del verano. Empecemos por 'las pequeñas picardías' que los compradores compulsivos sufrimos en las librerías

Observemos por ejemplo con qué baja calidad se editaba a veces incluso grandes clásicos como SLAN de A. E. Van Vogt, comprado a 3 euros.


Páginas impresas unas encima de otra - en ocasiones ilegibles - y otras saltadas en blanco

Muy curioso el caso de este libro de una librería de viejo en Salamanca. El más caro de los que allí compré y  ¡lo habían obtenido de un bookcrossing!
Negocio redondo el de esta librería.


La de cosas que puede uno enterarse cuando comienza a leer los libros, sobre todo si no  los ha hojeado convenientemente.
Por ejemplo, este auténtico clásico que llevaba tanto tiempo esperando leer, la 'guía de lectura de la ciencia ficción' de Miquel Barceló. Había dos ejemplares en la librería de Barcelona donde lo compré. Uno de ellos bien conservado cuyo precio era de 72 euros y que devolví a los estantes en cuanto llegué a la caja y lo averigüé. Al lado de donde lo saqué figuraba un compañero ajado, a solo 18 euros.Lo cogí raudo y lo pagué.
Ahora, tras leerlo, compruebo que lleva sellos de la biblioteca de foral de Álava, ninguno de ellos anulado.


En fin, pequeñas burlas del destino que un lector ha de sufrir .

sábado, 31 de agosto de 2013

Imágenes librescas de un verano

Después de tanto tiempo sin escribir, las palabras, apelmazadas, pugnan por seguir formando parte de la masa primigenia de ideas que bullen por el cerebro sin encontrar salida.
Opto por ir dejando unas imágenes para posteriores explicaciones y anecdotario.





















jueves, 8 de agosto de 2013

La magia del instante

Seguir el baloncesto NBA es para una afición que entronca con mi paso de niño a adolescente. Era una época en que las hazañas de Kareem, Magic, Bird, Dominique o un incipiente Michael las contaban los mayores del colegio a los que nada sabíamos de aquel lejano mundo de superhéroes, mientras tirábamos unas canastas en la desolada cancha del colegio o dentro del instituto tras saltar la valla, soñando con poder tocar  la canasta .
Las horas primeras que pasé de madrugada viendo la NBA vinieron de mano de Ramón Trecet que nos contaba en las transmisiones aquello de 'estos son los momentos que distinguen a los niños de los hombres' e insistía - al menos creo recordar - antes de la transmisión de los 'All Star Game' en la dimensión mítica de aquellos jugadores.
Posteriormente llegaron a la televisión dos locutores que - confieso - al principio no acepté, como suelen hacer los adolescentes cuando cambias algo que les gusta. ¿qué es eso de poner motes a los jugadores? 'Cocodrilo Dundee Longley'...bueno aunque por lo menos divierte más que su colega, tan serio y dado a hechos y estadísticas.
Por supuesto eran Andrés Montes y Antoni Daimiel* o Antoni Daimiel y Andrés Montes, tanto monta, monta tanto.
Con el paso de los años y las madrugadas noctámbulas en casa frente a la tele, compartiendo grandes momentos de la historia del deporte fueron adquiriendo el estatus de 'guías espirituales' no solo en el baloncesto también en una especie de estética donde la música y el humor se mezclaban con la ilusión por un deporte y las ganas de hacer bien el trabajo, como hacían ellos cada noche.Recuerdo perfectamente por ejemplo el denominado 'The last shot', Hay pocos instantes en que las cosas salgan en la vida real como en las películas, tal como dice A. Daimiel. Este es uno de ellos.Por supuesto  también hubo algún aburrimiento mortal de partido, pero los olvidé en las brumas del sueño y del pasado.
¿Y por qué hablo de baloncesto ahora?. En realidad visto lo escrito hasta ahora, la pregunta sería por qué no hablo más de baloncesto por estos lares. Suelo hablar de libros y el baloncesto lo sigo a través de la televisión y de revistas especializadas.Es muy raro que compre un  libro de baloncesto -de hecho solo tenía hasta el momento uno,sobre Michael Jordan, por supuesto.
Ahora he comprado y leído el libro de 'El sueño de mi desvelo' de A. Daimiel.Y lo he disfrutado.
He visto la trastienda de muchas retransmisiones y de la vida profesional de un periodista, he disfrutado de mil anécdotas del añorado A. Montes y aprendido de mi deporte favorito de un conocedor como A. Daimiel.
Y, en lo personal, he rememorado momentos de baloncesto, momentos que relaciono con el paso del tiempo por mi vida propia  - somos muchos - .
Ha sido en definitiva volver a estar cerca de las estrellas y por un instante ser de nuevo un adolescente enamorado del basket.

*No creo que le gustase un enlace a su biografía en la wikipedia, pero es ya la costumbre.

domingo, 21 de julio de 2013

Hinchar el perro : Documentarse vs plagiar

Imaginemos que eres un joven científico y tienes la suerte de conocer a uno de los grandes en tu campo, un héroe prometeico de los inicios de la física cuántica : el Sr. Heisenberg. Por supuesto, su brillo personal y aureola de genio te deslumbran y no te atreves a preguntarle por su papel en el desarrollo de armas atómicas nazis.
Aquí reside el germen -intuyo - de 'Las guerras del uranio', libro donde Amir D. Aczel analiza desde los orígenes del conocimiento de los fenómenos radiactivos hasta el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón -  y si fue o no 'necesario' desde el punto de vista bélico - . De paso recorre las etapas que se iniciaron el progresivo discernimiento de la estructura del átomo, el descubrimiento de la posibilidad de crear una reacción en cadena controlada o explosiva con el uranio , el desarrollo de la bomba atómica y las biografías de un buen puñado de los mejores físicos de inicios del siglo XX.
Como lector se quedaría en un libro muy recomendable, con un tratamiento profundo y extenso del tema, quizá muy pormenorizado en cuanto a las biografías de los actores principales, lo cual alarga la extensión del libro sin necesidad.
Pero -aquí viene lo que me ha escamado- da la casualidad de que terminé de leer ' Átomos en mi familia' de Laura Fermi, la esposa de Enrico Fermi hace muy poco. Es un libro difícil de encontrar - en Tenerife hay según BICA hay solo dos ejemplares de préstamo - editado hace muchos años y que no ha sido vuelto a reeditar. Un libro lleno de jugosos detalles biográficos sobre uno de los últimos físicos tipo 'Da vinci' ,el sr. Fermi, capaz de dominar la parte experimental y ser un maestro de la teoría además de evocar toda la poderosa generación de científicos italianos eclosionada cuando se fragua la segunda guerra mundial y en su mayor parte emigrados luego a EEUU.
Y resulta que tres de los capítulos del libro, dedicados a la vida del genio italiano, desde su juventud en Florencia  y Roma, pasando por el inicio del proyecto Manhattan en Nueva York y su creación de la primera pila atómica en Chicago están llenos literalmente del material del libro de L. Fermi. Cierto es que en dos o tres ocasiones se entrecomilla una frase y se menciona la fuente en las notas del final del libro y en la bibliografía, pero párrafos enteros - no entrecomillados - de historias y anécdotas proceden del libro original de forma casi literal. Llamar plagio a este tipo de apropiación puede ser exagerado, pero no me parece una forma adecuada de crear un libro y siembra dudas acerca de los capítulos donde se cita otras obras ¿procederá con el mismo uso sistemático de materiales ajenos con apenas unas menciones o bien creará material original a partir de sus propias ideas, conocimientos y observaciones ?

Me pareció que el origen del libro estaba en las preguntas que el joven físico que una vez fue el autor se hizo acerca de muchas y muy entrecruzadas historias personales y científicas, cuya desembocadura espectacular y atroz iluminó el cielo de Hiroshima y Nagasaki en forma de hongo nuclear.
También me parece que el autor hizo lo que en argot periodístico se denomina 'hinchar el perro' : usar en demasía materiales -ajenos me temo - para inflar una historia de por sí muy interesante.