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jueves, 25 de noviembre de 2010

Desiertos filosóficos

Acabo de terminar el libro 'En el desierto no hay atascos'.
No me explico aún qué me impulsó a leerlo, pues no me gustó ni el título ni la portada.
Sin embargo, he de reconocer que el desierto tiene algo especial y uno espera de sus 'hombres azules' una singular forma de ver la vida.
Pues esta vez no ha sido la buena.
Quizá he pecado en establecer comparaciones constantes con 'arenas de arabia' de Wilfred Thesiger, cuya principal virtud residía en una observación sincera de virtudes y defectos de la sociedad del desierto y una justa valoración de los conocimientos increíbles, necesarios para sobrevivir en condiciones extremas.
Los capítulos describían viajes, vivencias y personajes.Cada uno adquiría su particular relieve,desarrollo y color a la luz de los acontecimientos y sus costumbres, ajenas al protagonista, se comprendían a la luz de explicaciones naturales. Pasaban de ser rarezas a ser adaptaciones.

El caso del libro de Moussa Ag Assarid es bien distinto. Capítulos muy cortos, normalmente alrededor de algún hecho o personaje que le sorprende o disgusta de la sociedad francesa, a la que ha llegado desde su desierto natal. Suelen ser problemas analizados desde una óptica donde los occidentales, amargados por cosas banales, no son capaces de ver en su interior o extraer de la sabiduría tradicional que rebosa en este 'connoisseur', la forma correcta de enfocar las preocupaciones.

Frases como 'Vosotros vivís las horas, yo el tiempo' suenan a libro de autoayuda ( aunque fuesen ciertas) y las sentencias al final de cada capítulo son dignas del peor Coehlo. Un ejemplo:

'aprendo a volver hacer brotar la fuente de lo que, en lo más profundo de mi ser, soy, para subir más alto todavía'

Me ha parecido un fracasado intento de imitar a khalil Gibran, a quien por cierto cita con gran admiración. En este aspecto justo es reconocer que hay constantes elogios al libro 'El principito' y a su autor, así como a lo bien provisto de las bibliotecas en Francia.

En fin, no lo recomiendo.

sábado, 30 de octubre de 2010

Nanas de la cebolla



Se cumple hoy el centenario del nacimiento del poeta Miguel hernández.

Me uno a celebrar este día con unos versos que mis padres, desdiciendo las palabras del poeta, me explicaron y dieron a leer demasiado joven.


NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


Los versos los he tomado de este precioso lugar y la idea de Re(paso) de lengua.

lunes, 25 de octubre de 2010

Pulitezza

Hoy he hecho algo que siempre me prometo y nunca cumplo.
Comprobar la veracidad de una obra de ficción.

¿Que cómo? ¿Que a qué me refiero?

En este caso, terminaba de leer 'El sueño de Galileo' de Kim S. Robinson.
Antes de empezarlo ignoraba, por ejemplo, por qué la obra cumbre de Galileo Galilei 'Diálogo sobre los principales sistemas del mundo' estaba escrita en esa forma, con las intervenciones de tres personajes que van razonando argumentos. Me parecía un recurso retórico extraño, propio de filósofos griegos y no del primer científico de la era moderna. En la obra de K.S Robinson aparece como argumento la prohibición eclesiástica a Galileo de decantarse por el sistema copernicano y sólo discutir su valía frente al Ptolemáico de forma 'ex suppositione'.
Además no sabía lo importante de los nombres de sus protagonistas. Como Robinson deja claro a lo largo del libro es un homenaje a dos fieles amigos de Galileo, Sagredo y Salviati y en el caso de Simplicio, una forma de ridiculizar a sus rivales.

Pues bien, con todas estas dudas sobre las licencias del autor en la biografía de Galileo, he tomado de las estanterías el libro 'Great Physicists' de William Cropper , donde dormía el sueño de los justos, abandonado. En 12 enjundiosas páginas detalla la vida de Galileo, confirmando todos los extremos anteriores.

Gracias KS Robinson por acercarte con fidelidad a la vida de Galileo.
Ahora es más fácil perdonarte lo repetitivo de las divagaciones filosóficas sobre temas que claramente te preocupan - porque aparecen en la tetralogía de marte y en 'tiempos de arroz y de sal', por ejemplo - la memoria, el tiempo, el feminismo...

PD : gracias también por las sonoras expresiones en italiano, dan sabor recién horneado al libro.

martes, 19 de octubre de 2010

Vivan los ochenta

Vivan los ochenta.

Por muchos motivos, entre otros sus inolvidables películas como los goonies, indiana jones, la guerra de las galaxias o... regreso al futuro.

Y es que estamos de enhorabuena los admiradores de aquella saga futurista y desenfadada : vuelve Michael J. Fox




Aunque sea por un momento, verlo entrar en el Delorean me ha dado escalofrío.
'Ey un Delorean que vuela'
'¡¡¡1.21 Gigawatios!!!'

lunes, 18 de octubre de 2010

FracaZo

Hace poco , por diversas y tristes tesituras económicas de nuestra comunidad, me encontré sustituyendo a una profesora ausente de lengua.
Los chicos estaban con Garcilaso y en breve llegarían al Lazarillo.

La siguiente jornada acudí con mis alforjas repletas. Me presenté nada menos que con el LaZarillo y ya de paso, sólo por probar el efecto, con la antología 'Zombies' de John Joseph Adams y con guerra mundial Z de Mel Brooks. Quizá crean que exagero, pero yo los veo por doquier.
Cuando me planté frente a la puerta descubrí a la titular dentro y, créanme, durante un instante estuve tentado de derribar la puerta cual zombie y, entre gimoteos balbuceantes, chillar


'Yo he venido aquí a hablar de mi libro'.



Por cierto, como ya dije en otros lares, al hilo de recomendaciones de libros:

Ya es hora de que los chavales sepan que

'hay mucho hideputa suelto, de ultratumba y de más acá'