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domingo, 25 de octubre de 2009

Ironías geométricas

Hablar de Oliver Sacks es hacerlo de la historia viva de la investigación médica en el siglo XX pero también es retomar esa idea decimonónica del médico como hombre intelectual integral, preocupado no sólo por la enfermedad, también por el paciente.
Más conocido con la cara de Robin Williams en Despertares - advierto que el vídeo es muy duro, al igual que las historias del libro -, se distingue por no ver un amasijo de síntomas ante sí cuando trata a un paciente, sino un ser humano que sufre.
Otra característica del Sr. Sacks es su forma de escritura y descripción psicológica que desarrolla, es un auténtico maestro de la narración sutil y perceptiva.

En 'Historias de la ciencia y el olvido', nos cuenta :

[...]'cuando no era más que un joven neurólogo que empezaba su carrera en una clínica especializada en dolores de cabeza. Mi trabajo consistía en hacer un diagnóstico -de la migraña, las cefaleas tensionales y otro tipo de dolores- y prescribir un tratamiento. Pero nunca pude limitarme a esto, como tampoco podían muchos de los pacientes a los que hube de tratar entonces. A menudo me contaban, u observaba yo mismo, otros fenómenos, a veces descorazonadores, a veces intrigantes, que no eran estrictamente parte del cuadro médico, y en todo caso resultaban innecesarios para hacer un diagnóstico.
La migraña clásica va acompañada con frecuencia de un aura, en la que el paciente ve destellos de luz que atraviesan en zigzag su campo visual. Este fenómeno está perfectamente descrito y comprendido. Pero otras veces, menos frecuentes, los pacientes me hablaban de figuras geométricas más complicadas que aparecían en lugar de, o además de, los zigzags: retículas, espirales, embudos y telarañas que se movían, giraban y se transformaban constantemente.
Cuando acudía a consultar los libros de texto no encontraba mención alguna de estos fenómenos. Mi confusión me llevó a indagar en las crónicas del siglo XIX, que suelen ser mucho más completas, más vivas y más ricas en su descripción que las modernas.'

No desvelo el final de la historia.
El libro está escrito por varios divulgadores científicos bajo los auspicios de 'The New York Review' y tiene como eje central 'aprovechar la idea de Oliver sobre los momentos olvidados y desconocidos de la historia de los descubrimientos científicos' tal y como explica el editor.

Es impagable y lo conseguí on-line gracias a uno de los enlaces de historias de la ciencia; no olviden visitarla ;)

El caso es que la vida tiene ironías, he visto vía fogonazos, una charla del Sr. Sacks en Ted Talks y no he podido dejar de constatarlas.
Escuchen con atención al maestro, creo que con su risa demuestra comprenderlas y aceptarlas plenamente.


3 comentarios:

Antonio dijo...

Una historia alucinante que no conocía. Gracias.

AEB dijo...

P, ¿has leido La fórmula preferida del Profesor? Lo estoy haciendo ahora y en varias ocasiones me he acordado de ti. Por cierto, qué tal tienes la tarde del jueves?

wraitlito dijo...

Lo leí el pasado verano y me gustó.No está nada mal que por una vez el matemático sea un héroe romántico ( o algo así) y no un tipo raro.
El jueves no puedo, ya te contaré.
Saludos.