
Hay una fiebre de coleccionables que todos los años a principio de curso arrasa los quioscos y librerías.
Los pobres libreros se hartan de colocar chapas de cartón con todos los coleccionables habidos y por haber : desde editoriales casi especializadas como
Altaya,
Salvat o
RBA hasta todos y cada uno de los periódicos que firman acuerdos de financiación publicitarios con casas que los proveen de una multitud de cajas intolerable. Apuesto a que no ven el momento de librarse de esa pila interminable de canjeables y acabar con el tráfico de esos cupones que minuciosamente acumulan y pegan los coleccionistas.
Casitas de muñecas, muñecas de trapo y porcelana, las muñecas de nuestras madres, la muñeca tarta de fresa, Winnie the pooh.
Tazas de café y juegos de té.
La fabulosa Harley - Davidson desmontable, los mercedes- benz, los coches de rallie, los coches de época, los coches de policía
Las herramientas de bricolaje, los scalextric, las figuras de plomo, los warhammer ...
Dentro de estas colecciones interminables que cíclicamente aparecen y no hay forma de completar si no se deviene en suscriptor pues no hay librero que aguante los interminables setenta y cinco números del coleccionable o si deja de llegar al quiosco o bien ya no se edita al fracasar la tirada inicial, también hay - cómo no - libros.
Dentro de los libros que salen hay reciente fiebre temática : los libros bélicos.
Las primeras noticias me llegaron vía el
excelente blog del escritor e historiador Jesús Hernández : Altaya sacaba una colección titulada '
Memorias de guerra : grandes militares y estrategas de la historia'.Simultáneamente RBA saca la colección que titula : '
II guerra mundial : todo sobre la contienda batalla a batalla'
En un alarde de optimismo, J. Hernández declara :
'
50 libros a 9,99 euros sale la colección por 500 euros..., mejor no pensarlo, pero bueno, luego, cuando uno ya tiene los libros no se acuerda de lo que costaron. Y sobre el espacio, pues hay que ser optimista y pensar que algún día uno va a tener un megadespacho de 70 metros para meter todos los libros ordenaditos en estanterías'
No es mi caso, no se me ocurre suscribirme tras la anterior experiencia que tuve con los
atlas de National Geographic : la editorial cumplió pero hube de volver una y otra vez a correos para retirar libros que supuestamente debían llegar a casa.
En cualquier caso, como mi querido amigo M. dice, hay que aprovechar (vivir según él) los primeros números de estas colecciones, suelen ser atractivos por precio y contenido.