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martes, 22 de noviembre de 2011

El buen doctor

El buen doctor siempre buscaba hacerte dudar de lo que suponías sabido.
El buen doctor te proponía buscar detrás de la apariencia primera de las cosas
El buen doctor hacía una delicia volver a probar los frutos del árbol que ya conocías

Lo que no solía hacer el buen doctor era equivocarse al formular. Para algo era bioquímico, entre otras cosas.

Cuando Lavoisier tuvo noticias de este experimento,lo repitió y dio al gas inflamable el nombre de hidrógeno ('productor de agua').Lavoisier también vio que la combinación del hidrógeno con el oxígeno formaba agua.Hablando con propiedad, el agua debería llamarse monóxido de hidrógeno(SIC)

(SIC)

(SIC)

, pero, naturalmente , nada puede sustituir al viejo y conocido nombre de tal sustancia.

Isaac Asimov, Fotosíntesis
Edición de Plaza&Janés 1992

Obviamente el garrafal error (por grave es hasta simpático) no es del maestro Asimov,sino del traductor que llena las páginas de un compuesto llamado 'Bióxido de carbono'
Plaza&Janés hizo unas ediciones baratas, cuando menos, poco cuidadas.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Botín del verano

Descubrir nuevas fuentes donde obtener sustancia para el espíritu es uno de los alicientes del veraneo. En este caso ha sido en un lugar insospechado , un puerto deportivo.
Se trata de una librería llamada The BookSwop una mina de títulos, entre ellos he entresacado algunas joyas tras una concienzuda labor . Lo que sea por escapar de sol, arena,playa, chiringuito ... ;)


Algunas estanterías,repletas de bestselleres, están agrupadas por temática.Es el caso de libros de terror, fantasía,ciencia ficción,bélicos,mapas,etc.

Las novelas -la parte más voluminosa con creces - están agrupada según el sexo del autor.



Esto último me permitió corroborar algo intuido : conozco muchos más nombres de escritores que de escritoras.
La mayor parte de los libros son de segunda mano y en tapa blanda, libros manejables para el verano.Los libros que los turistas leen y no llevan de vuelta en sus maletas o bien los que buscan al llegar, si olvidaron cargarlos. Ni por un momento esperen libros ajados o desfasados. De hecho había comprado de primera mano 'Watch' de Robert J. Sawyer,casi recién horneado, a diez euros y lo encontré en una estantería a 6.
Eso sí, todos en inglés.
Aprovecho para poner una foto de las cacerías de este mes de agosto; algunos, como los de P. O'Brian en mi librero favorito,otros gangas a 1,5 euros como el de Edward Rutheford, autor del impagable London y también ejemplares raritos cuya explicación habré de hacer en su momento.Faltan algunos en la foto como dos de la serie Fundación de Asimov.


Ahora falta proceder como el dueño de la librería dice a cada cliente mientras sale :

ENJOY!

domingo, 11 de abril de 2010

Música pegadiza

Cuando uno tiene un niño pequeño conoce la sensación.
Piden con insistencia una melodía. Primero siguen el ritmo con el cuerpo, conocen su principio y final, comienzan a balbucear sin entonar de forma imparable las partes más animadas o donde les causa mayor impresión, prosiguen imitando sonidos sin importar el idioma de la letra, consiguen entonar fragmentos y los repiten en cualquier ocasión. Al final se produce una especie de acaparación musical de la vida de los padres, su universo sonoro se ha reducido a las cuatro melodías cantadas por sus hijos.


Este fenómeno no es exclusivo de los niños. Las melodías pegadizas y la música empalagosa pueden llegar a copar el interior de nuestro cerebro al punto donde los momentos en que nuestra atención descansa o realizamos actividades repetitivas o mecánicas como faenas de la casa, conducir, caminar, nadar ... se convierten en un puro e inconsciente repetir una incansable melodía. Siempre recuerdo una entrevista a Manuel Estiarte donde le preguntaban qué pensaba durante tantas horas nadando en los 'entrenos', era hace ocho años y decía algo así como 'últimamente, mientras nado, no paro de oír ...'


Oliver Saks lo trata en su libro musicofilia , precisamente el capítulo se llama 'Gusanos cerebrales, música empalagosa y melodías pegadizas'.
Leer a O. Sacks es un placer, cada rinconcito trae casos asombrosos, más aún por no ser producto de su imaginación sino vidas e historias clínicas de conocidos, personajes históricos y de pacientes.

Desde el principio es original y no convencional, en su prefacio cita a los 'Superseñeros' , personajes de 'El fin de la infancia', de A. Clarke. Seres hiperinteligentes y superdesarrollados escuchan con atención la música de nuestros conciertos en un análisis cerebral que no concita en ellos emoción alguna, carecen de música en su mundo.
En un nivel mucho más modesto, aún recuerdo uno de los libros de 'elige tu propia aventura' - por cierto me acabo de enterar en wikipedia : era imposible terminarlo siguiendo las reglas :( - donde una especie extraterrestre se jactaba de poder predecir nuestro comportamiento y precisamente era el humor - la risa - donde fracasaban, mira por dónde justo al revés del experimento de los extraterrestres de I. Asimov donde los chistes eran usados como instrumento detector y nosotros como cobayas.
No sé si terminaré el libro o saltaré capítulos al azar, pues leer casos clínicos alimenta mi modesta hipocondría como un ego desinflado al salir por televisión de refilón. Sin embargo, mi más placentera lectura del año pasado fue suya y uno poco puede hacer salvo cerrar brevemente los ojos y disfrutar plácidamente tras leer párrafos escritos con conocimiento, dedicación y atención.

Con frecuencia espero, en vano, de los médicos algo natural en Sacks, el entendimiento de cómo la comprensión de los males que les afectan es un aspecto crucial en la mejoría de los pacientes.
A veces comprender algo es cerrar un círculo percibido pero incompleto, aclarar un oscuro borrón marginal y olvidado, rescatar de la memoria un metal oxidado para bruñirlo, mover articulaciones anquilosadas.

Termino con un ejemplo. Había escuchado mil veces cómo Schumann forzó los dedos de su mano derecha 'para ser mejor intérprete' hasta reducirlos a una inoperatividad frustrante que acabó con su capacidad como pianista. Al abrir el libro al azar y leer el capítulo 'atletas de los músculos pequeños : distonía de músico' hay una versión mucho mejor, alejada de mostrar a Schumann como un impotente friki de la música. Probablemente sufría una distonía muscular.Descrita desde el siglo XIX, afecta a profesiones como escribientes o músicos, donde se ejecutaban 'movimientos rápidos o repetitivos de músculos pequeños'.
Tengo ahora un sentimiento distinto hacia el compositor y eso ha sido sólo en un capítulo suelto ;)

P.S.: Añadir la hipótesis de Sacks a wikipedia podría ser una buena idea.

PS2: en el prefacio Sacks citaba correctamente 'Superseñores' y no 'Superseñeros', el error ha quedado gracioso y no lo he corregido.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Vaya reunión

Estoy leyendo el besteller de Malcolm Gladwell 'La clave del éxito', un libro entretenido y lleno de anécdotas curiosas.
En una vuelta de tuerca sobre los 'seis grados de separación' parece que existen personas a los que llama 'conectores' cuyo don de gente y forma de vida induce nodos donde llegan muchos extremos de la cadena de 'gente que conoce a gente que conoce...' .

Uno de estos conectores, la Sra. Weisberg favoreció una reunión a la que muchos de hubiésemos asistido, aunque fuese para servir los cafés.

'Una vez Weisberg cogió el tren con destino a Nueva York para asistir, llevada por un impulso, a la convención de escritores de ciencia ficción, donde conoció a un joven escritor llamado Arthur C. Clarke. Weisberg le cayó muy bien, y la siguiente vez que pasó por Chicago la llamó "Me llamaba desde una cabina - recuerda Weisberg-.Me dijo"¿Hay alguien en Chicago a quien debiera ver?" Y yo le dije que viniera a mi casa"
[...]Llamé a Bob Hughes , que era una de esas personas que escribía para mi periódico. Le dije : "¿Conoces a alguien en Chicago que tenga interés para Arthur Clarke?"
Y me contestó :" Sí, mujer. Isaac Asimov está por aquí estos días. Y también este otro ... Robert ... Robert Heinlein." Así pues vinieron todos a mi estudio: Después de aquello me llamaron y me dijeron : "Lois..." bueno, no me acuerdo de la palabra que me dijeron. Me habían puesto una especie de apodo.
Algo que tenía que ver con ser el tipo de persona capaz de conectar a otros entre sí" '

sábado, 5 de julio de 2008

Comparaciones Sagan Asimov

Espoleado por los amigos ( F.F., al menos) que constantemente me asatean con la necesidad de volver a publicar - publish o perish, ya lo dijo M. Spivak - he recordado un borrador que tenía por ahí perdido.
Espero no estar repitiéndome.
Aclarar que no es - al menos no únicamente - la pereza la que me tiene como ausente que como todos ud. saben, es cuando más gusto, como decía el poeta : existen motivos de tipo práctico, como la lejanía física a cualquier medio de conexión.

[...]
A veces como por casualidad, vienen fogonazos a la memoria que relacionan lejanas lecturas ¿Dónde había visto esto?
¿ No se la había ocurrido a alguien aquello ya?
Eso me suena ...
Son frases que seguramente todos podríamos decir.
En uno de esos breves insight al hilo de una entrada anterior y relacionado también con la conferencia sobre divulgación científica y las palabras del Sr. Erik Stengler Larrea, he recordado dos textos de archiconocidos divulgadores en los que ambos reflejaban la necesidad de conocimiento, de la fascinación de las leyes naturales en dos personas que en este caso no han tenido la oportunidad de estudiar y han caído en las garras de la superstición.


Asimov, en uno de sus relatos que no consigo recordar - ¿Azazel quizá? - :
un taxista se pelea con alguien que insiste en dotar de alas a los ángeles porque, como muy bien sabemos, ellos como nosotros, poseen cuatro extremidades y no pretendería nadie comparar con humildes artrópodos a los inefables ángeles.


Carl Sagan en 'El mundo y sus demonios' relata la siguiente anécdota :

'...Amablemente los organizadores me habían enviado un chófer. -¿Le molesta que le haga una pregunta?[...] Y nos pusimos a hablar. Pero no de ciencia. Él quería hablar de los extraterrestres congelados que languidecían en una base de las fuerzas aéreas cerca de San Antonio, de 'canalización' (una manera de oír lo que hay en la mente de los muertos ... que no es mucho, por lo visto), de cristales, de las profecías de Nostradamus, de astrología, del sudario de Turín... Presentaba cada uno de estos portentosos temas con un entusiasmo lleno de optimismo. Yo me veía obligado a decepcionarle cada vez. - La prueba es insostenible - le repetía una y otra vez. Hay una explicación mucho más sencilla. [...] Mientras viajábamos bajo la lluvia me di cuenta de que el hombre estaba cada vez más taciturno. Con lo que yo le decía no sólo descartaba una doctrina falsa, sino que eliminaba una faceta preciosa de su vida anterior. Y, sin embargo, hay tantas cosas en la ciencia real, igualmente excitantes y más misteriosas, que presentan un desafío intelectual mayor... además de estar mucho más cerca de la verdad.'

En cierta medida muchos de los que están fascinados por las pseudociencias tienen ese sentido de la maravilla atrofiado por 'explicaciones' que no son tales. Podrían ser ganados muy bien para la causa de las explicaciones racionales.

Recomendaría este libro a todos los que necesiten sacudirse de ese invisible yugo de superstición.
Y, por supuesto, el buen humor de Asimov si además quieren alegrarse a pesar de haber perdido tanto tiempo con tonterías [...]

jueves, 1 de noviembre de 2007

Autoengaños

A veces como por casualidad, vienen fogonazos a la memoria que relacionan lejanas lecturas.

¿Dónde había visto esto?
¿No se le había ocurrido a alguien ya?
Eso me suena ...

Frases que seguramente todos podríamos decir.
En uno de esos breves insight al hilo de la entrada anterior y relacionado también con la conferencia sobre divulgación científica y las palabras del Sr. Erik Stengler Larrea, he recordado dos textos de archiconocidos divulgadores en los que ambos reflejaban la necesidad de conocimiento y la fascinación por lo desconocido en dos personas cuyo equivocado camino ha desembocado en las garras de la superstición.


Isaac Asimov, en uno de sus relatos que no consigo recordar - ¿alguna ayuda? - :

Un taxista se pelea con alguien que insiste en dotar de alas a los ángeles porque, como muy bien sabemos, ellos como nosotros, poseen cuatro extremidades y no pretendería nadie comparar con humildes artrópodos a los inefables ángeles.

Carl Sagan en 'El mundo y sus demonios' relata la siguiente anécdota :

'...Amablemente los organizadores me habían enviado un chófer.
-¿Le molesta que le haga una pregunta?[...]
Y nos pusimos a hablar. Pero no de ciencia.
Él quería hablar de los extraterrestres congelados que languidecían en una base de las fuerzas aéreas cerca de San Antonio, de 'canalización' (una manera de oír lo que hay en la mente de los muertos ... que no es mucho, por lo visto), de cristales, de las profecías de Nostradamus, de astrología, del sudario de Turín ... Presentaba cada uno de estos portentosos temas con un entusiasmo lleno de optimismo.
Yo me veía obligado a decepcionarle cada vez.

- La prueba es insostenible - le repetía una y otra vez. Hay una explicación mucho más sencilla.
[...] Mientras viajábamos bajo la lluvia me di cuenta de que el hombre estaba cada vez más taciturno. Con lo que yo le decía no sólo descartaba una doctrina falsa, sino que eliminaba una faceta preciosa de su vida anterior.
Y, sin embargo, hay tantas cosas en la ciencia real, igualmente excitantes y más misteriosas, que presentan un desafío intelectual mayor... además de estar mucho más cerca de la verdad.'

En cierta medida muchos de los que están fascinados por las pseudociencias tienen ese sentido de la maravilla atrofiado por 'explicaciones' que no son tales. Podrían ser ganados muy bien para la causa de las explicaciones racionales.

Recomendaría este libro a todos los que necesiten sacudirse de ese invisible yugo de superstición y para ello nada mejor que la fascinación por lo real, por el hermoso mundo en que vivimos, reflejado de manera sublime en esta preciosa anécdota sobre el físico Hans bethe.
La podemos encontrar, por ejemplo, en el excelente blog de ciencia, cpi :

Bethe encontró dos mecanismos, la cadena protón-protón y el ciclo CNO (Carbono - Nitrógeno - Oxígeno), que explicaban a la perfección no sólo por qué el Sol brilla tanto y durante tanto tiempo, sino también la abundancia relativa de elementos químicos en el Universo.
Al salir del laboratorio el día que había encontrado este mecanismo, feliz como sólo un científico que sabe que ha descubierto algo grande puede estarlo, quedó con su novia. Al pasear por la noche, la novia le dijo que las estrellas estaban realmente preciosas esa noche. Hans Bethe la miró y le dijo -"Sí, son hermosas, pero en estos momentos soy la única persona en el mundo que sabe por qué brillan"-. La novia le miró, sonrió, no dijo nada, volvió a mirar las estrellas y siguió paseando.

Y si aún no pueden sacudirse la tristeza por haber perdido el tiempo - y el dinero - con semejantes tonterías, no lo duden, elijan el buen humor de Asimov para desquitarse .

martes, 22 de mayo de 2007

Libros de Sancta Sanctorum

Recordando las palabras de una memorable entrada de Tío Petrus he decidido hablar brevemente de dos de esos que el Sr. Petrus denominaba libros propios de Sancta Sanctorum por sus cualidades : ágiles, de cortos capítulos, interesantes.

El primero de ellos es un ejemplo de libro que tiene varios puntos a favor respecto a los habituales en formato pregunta-respuesta (del tipo de editados por 'Muy Interesante')


Las preguntas están agrupadas de forma racional en temas y subtemas, por ejemplo la pregunta '¿Cómo se definen los planetas y por qué Plutón no encajaría en dicha definición?' está dentro del capítulo 1 'Cuerpos Celestes' en el apartado de Planetas y satélites y en este estilo que calificaría como 'árbol de directorios temáticos' tenemos dentro del 'Ser humanos'/'¡Qué bien te conservas! : El envejecimiento' (por ser coherente con la nomenclatura de directorios)
Las preguntas están sabia y claramente seleccionadas porque tienen esa mezcla de ingenuidad y profundidad de las que cotidianamente hacemos y cuya respuesta creemos haber sabido en algún momento, por el colegio, por los padres, por tantos ratos leyendo 'Mundo Científico','National Geographic''Investigación y ciencia', en cambio, repasando el libro atentamente he recibido una lección de humildad :
no sólo no conocía la respuesta de la mayor parte de las preguntas ... es que muchas de ellas jamás se me habían ocurrido a pesar de su indudable interés . Es decir, no me había preguntado '¿Por qué las comidas picantes causan la misma sensación física que el calor?' o bien '¿Qué tipo de prueba podría hallarse en el registro fósil para (o en cualquier otro lugar) saber si algunos dinosaurios eran de sangre caliente?' a pesar de que la primera se me podría plantear a diario y la segunda es perspicaz y directa.

También pasa lo contrario, hay una muy curiosa que mi amigo N.H. ( sí,sí ... ese Sr. que ha publicado en Phisical review D) y yo nos habíamos planteado en nuestras estudiantiles correrías:

'En promedio ¿Cuántas personas o grados separan a una persona de otra en el mundo?' (a esto lo llamábamos 'superconocimiento' es decir tú superconoces a alguien siempre y cuando conoces a alguien que lo conoce ¿me explico? )
La pregunta quizá podría traducirse a una versión matemática ¿es conexo el conjunto de los superconocidos de una persona? ;) bromas aparte esta pregunta parece que ya se la planteaba en 1929 un escritor húngaro -adiós a los royalties Nico X) - de hecho se ha denominado muy adecuadamente, small-world problem y se me ha quedado cara de tonto cuando he visto que aparece hasta en el wiki.

Finalmente y en un detalle que quizá algunos me puedan discutir, aparecen los autores de las respuestas citados con nombre y titulación...no, no es argumento de autoridad, pero esto es necesario por si hay protestas o segundas partes a las preguntas.


En cuanto al segundo:


Copérnico,Gutenberg,Newton,Watt,Pasteur,Curie,einstein,Rutherford,Edison son algunos de los glosados por el buen Doctor como siempre en su línea de educarnos ;)

Con su acertado equilibrio en la mezcla de datos por un lado sobre la vida, circunstancias y personalidad de los inventores y por otro las características de sus inventos y repercusión, esta joyita bien merece una relectura ( ¿ uds. no lo leyeron en la juventud? )

Con el paso de los años quizá el buen doctor no nos parezca tan erudito como de jóvenes, pero esa faceta humana que soberanamente hermana a la divulgación es casi inigualable.Ahora quizá no nos parezca tan erudito pero sí tan sabio como al principio.
Lo suyo era enamorarnos de la ciencia y lo sigue consiguiendo tantos años después.
Muchas veces me da pena que muriese antes de ver internet, seguro que hubiese columbrado algún futuro uso que no se nos ha ocurrido aún.


lunes, 9 de agosto de 2004

Ay!, Robot

Ahora que tenemos a nuestro querido Isaac Asimov en boga con la peli del primo Will, aprovechar para dar una breves pinceladas de su obra.
Comenzó muy joven a escribir, publicando numerosos relatos breves.Su obra más conocida es la saga Fundación, todavía recuerdo mis libros de la colección 'Jet' de Plaza & Janés, manchados de chocolate mientas el efecto de la antigravedad llevaba la nave de Hari Seldon a Trantor.
La trama de la obra tiene un poderoso inicio : el esfuerzo por salvar a la humanidad del caos de un científico que ha descubierto un modo de predecir y controlar el futuro 'psicohistoria'. Se desarrolla en varios libros, unos mejores que otros, todo hay que decirlo.
En los innumerables cuentos de Asimov hay una vis cómica enorme, al mismo tiempo
que una inclinación muy loable a justificar de forma científica aunque sea someramente los términos que usa.
Una de mis obras favoritas de Asimov es Azazel, nombre de un pequeño ser con forma de demonio procedente de una civilización extraordinariamente avanzada que se le aparece a un escritor presto a cumplir cualquier deseo no egoísta del mismo.Los malentendidos hilarantes entre el escritor - ¿es el propio Asimov satirizándose? - y su pequeño e hipertecnológico arreglalotodo - ¿es un guiño a su calvo amigo,Arthur Clarke que dijo 'cualquier tecnología suficientemente avanzada nos parecería magia'? - son frecuentes y los esfuerzos del escritor por usarlos su propio provecho, un desastre.
Por supuesto Asimov hizo incursiones muy logradas en el campo de la ciencia como por ejemplo 'El Universo' muy recomendable para iniciarse en la ciencia básica, aunque bastante largo y mi favorito, 'Orígenes' dentro el ámbito de su especialidad científica, la bioquímica. Contiene un par de capítulos memorables sobre el origen de la célula y de la vida. Asimov avanza por deducciones lógicas motivándonos con preguntas que cotidianamente pasamos por alto y hemos olvidado que le hacíamos a nuestros padres y maestros hace tantos años y lo mejor, las responde.
Hay también libros de Asimov sobre la historia de EEUU, no los he leído pero seguro que tendrán originales y muy diverdas cosas que contar sobre las que otros habrían pasado sin pena ni gloria.
Para terminar recuerdo haber leído que el sentido del humor de Asimov continuaba ilustres maestros como P.G.Wodehouse y me compré el libro 'Adelante Jeeves' de este autor...no paré de reirme con las andanzas de un noble inglés descarriado esperando heredar de su riquísima tía y metido en líos entre ginebra y ginebra, de los que sólo el inteligente y resuelto Jeeves consigue sacarlo.

Te recomiendo estos enlaces si quieres saber más de este prolífico autor

http://en.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov
http://www.ciencia-ficcion.com/autores/iasimov.htm
http://www.asimovonline.com/